El mayor obstáculo en la relación de pareja.

Una de las principales dificultades en la relación de pareja es el miedo a mostrarse y con ese miedo encima, los miembros de la pareja se retraen y toman una actitud defensiva, precavida frente al otro.

Por tanto, no se da una verdadera relación.

Es una dinámica en donde el terreno es muy poco seguro, las alertas tienen que funcionar a todas horas, hay que cuidar el discurso, los gestos, las maneras.  Es más parecido a la interacción de dos armaduras de caballeros medievales en donde todo el cuerpo está cubierto por hojas de metal, hechas lo más redondeadas posibles para cubrir todo el cuerpo. Lo que da como resultado poca o nula espontaneidad, torpeza en los movimientos, falta de oxígeno y hasta claustrofobia.

Si tú estás en una relación de pareja en donde has sentido estas circunstancias antes descritas en el ejemplo de las armaduras quiere decir que te has estado portando con mucho miedo a mostrarte, seguramente desde mucho antes de entablar una relación de pareja.

Quizá recuerdes que solías mostrar una cara a ratos agradable para encajar o desagradable para poder permanecer aislado.

Y quizá después de tantos años de practicar estos comportamientos con sus respectivos constructos cognitivos (pensamientos) tengas la idea de que “así eres”.

Pero… ¿Sabes?

La mala y buena noticia es que en realidad así no ERES. Así te has portado, para protegerte del dolor que causan el rechazo, el abandono, la humillación, la traición, la imposición.

¿Quieres tener una relación de pareja en donde puedas sentirte libre para ser tú? ¿Te gustaría poder estar con alguien con quien te puedes mostrar tal cual eres y decir y hacer lo que realmente piensas y sientes? ¿Te gustaría recuperar tu espontaneidad y que esta no se pierda con el paso de los años?

Es muy probable que hayas contestado que sí.

Porque no es cierto que la espontaneidad se pierda con el paso del tiempo, sino que cuando se ha usado esa espontaneidad para el beneficio de la otra persona, resulta, a la larga, cansado, pesado, y en algún momento deja de tener el efecto en el otro.

Y como el objetivo ha sido el resultado que provoca en la pareja o en las personas cercanas, cuando deja de suceder y se vuelve inútil se abandona ese mecanismo y con ello muchas cosas que se atribuían a la relación.  Ahí es donde surgen los dichos como “se nos acabó la pasión” “se apagó la chispa” “ya nomás es la costumbre” etcétera.

Por tanto, la tarea que puedes empezar a hacer es conocerte, reconocerte, descubrirte honestamente para encontrar lo que te tiene viviendo así.  Insatisfech@, desconectad@, asfixiad@, sin entusiasmo ni pasión en tu relación.

¿Cuál es mi miedo de mostrarme tal cual soy a mi pareja? ¿Cuál es la fantasía catastrófica que me imagino si me muestro como soy libremente?

Si te lo has preguntado y no obtienes respuestas claras o te atoras en el análisis de algún punto, puedes pedir ayuda de un profesional que te acompañe a ir descubriéndote, reconociéndote y aceptándote.

Relacionarse en pareja consiste en permitir que el otro entre al corazón, por lo que se hace necesario bajar las defensas, las barreras.  Abrir el corazón al otro.

Es un arte, como diría Erich Fromm, en el que se deja entrar al otro y se quiere entrar en el corazón del otro. Y ahí es donde la sexualidad juega un papel muy importante. La relación sexual juega un papel esencial para este intercambio. Es la danza en la que se concreta este intercambio.

Para trabajar en todo esto e irte sintiendo un poco mejor, con tu propia realidad transformada y ayudando así a transformar tu manera de relacionarte con los demás, aquí en CADHU podemos acompañarte.

Por: Victor Fontana Zermeño