EL FASCINANTE MUNDO DE LAS “ NEURONAS ESPEJO”

Esto es solo una introducción, una breve reseña de un tema que me pareció fascinante. Quien desee tener más datos,  puede sumergirse en las investigaciones y sacar sus propias conclusiones.

No me crean nada, esto es lo que yo he interpretado, a partir de mi formación, lecturas que he hecho y videos que he visto, busquen ustedes mismos si les inquieta el tema.

A mí me pareció sorprendente la primera vez que supe de esto, y desde esa sorpresa es que lo comparto con ustedes, la maravilla de poder

con el otro y así comprender más su historia de vida, su dolor, su tristeza y también su alegría y su amor, elementos fundamentales para el trabajo terapéutico, que es nuestra especialidad, aquí, en CADHU.

¿Interesado?

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¿Te has preguntado alguna vez porqué cuando ves una escena triste de una película, te pones a llorar como el que llora o sufre en la pantalla?

O bien… ¿Te inquieta saber el motivo por el que cuando lees un texto en algún libro y  te describen algún sufrimiento es como si tú también lo sintieras?

O incluso ¿Te ha pasado que ves estos videos donde las personas tienen accidentes y se dan golpes o caídas fuertes y de repente te sorprendes agarrándote la cabeza o haciendo algún gesto o diciendo alguna expresión, como si tu sintieras ese golpe?

Pues bien, esto se debe a nuestras neuronas espejo. Te cuento cómo funcionan.

Según Marco Iacoboni, neurocientífico investigador de este tema, a todo este proceso empático entre una persona y otra que nada tienen que ver entre sí y solo se relacionan por la capacidad de sentir algo parecido entre ellos, también se le llama la “Ciencia de cómo conectamos con los demás”.

Es la fabulosa Ciencia de la Conexión, de la empatía neuronal, aterrizada en hechos cotidianos.

Procesos tan simples como la forma en que aprendemos a hablar, a escribir o a conducir, hasta por qué se revuelve nuestro estómago cuando vemos el sufrimiento de otra persona, son explicados por la existencia de las Neuronas espejo.

Por supuesto que han pasado muchísimos años para conocer los mecanismos a través de los cuales podemos intuir lo que el otro está pensando, está sintiendo o incluso qué acción va a llevar a cabo, como el simple hecho de saber que si una persona trae una agujeta desamarrada y vemos que va a agacharse damos por sentado que va a amarrársela, en un interesante y profundo proceso empático neuronalmente posible.

Así pues, nos volvemos espejos de los demás.

Y podemos entenderlo a través de este mecanismo tan sencillo.

Otro descubrimiento de los investigadores es que afirman que las neuronas espejo son decisivas para la imitación, así es como un niño aprende a escribir por ejemplo.

Y lo último en descubrirse con estas neuronas, según investigaciones en niños con autismo, es que tienen una actividad reducida en este tipo de neuronas.

La buena noticia es que han podido tomar este descubrimiento para realizar tratamientos para entrenar a sus neuronas espejo y que funcionen mejor en la mayoría de sus procesos conductuales.

A través de estos mecanismos, podemos entender cómo se dan los procesos imitativos y empáticos y también nos podemos explicar cómo reflejamos las sensaciones de los demás y cómo es que las sentimos casi como en nuestra propia piel.

Sino fuera por las neuronas espejo, el impacto del cine y el teatro no sería el mismo, pues nadie se estremecería ante las escenas de los actores cuando se besan, sufren o hacen proezas heroicas, así como el éxito de los libros que nos hacen vivir vidas ajenas también disminuiría.

No habría seguidores de los equipos de fútbol, ni retransmisiones deportivas televisadas, no habría emociones qué reflejar ni qué vivir “a segundo plazo”

Y así es como nos pasamos el día, intentando entender el mundo, percibiendo las emociones de los demás, queriendo experimentarlas y VIVIRLAS en carne propia y es que las neuronas espejo no descansan, interpretan hasta los más mínimos detalles en los gestos del rostro de los demás, lo hacen de forma automática, informándonos cómo se sienten a cada momento.

Esto es fácilmente comprobable en dinámicas dentro del trabajo terapéutico, en donde al saber cómo funcionan las neuronas espejo y usando este conocimiento, podemos entender cómo nos identificamos con las personas que han tenido experiencias semejantes a las nuestras y al mirarlo desde afuera, podemos encontrar una vista distinta, un camino de apoyo, una luz nueva entre tantos senderos quizá ya recorridos, lo que nos ayuda a sanar aquellas vivencias que nos lastimaron, nos dolieron o nos enojaron mucho y podemos resignificarlas, para liberarnos del sufrimiento, por lo que este tema, el proceso neuronal empático, me parece maravilloso.

 

Por:
Eva Cristina
Vázquez Guzmán